Jueves: La traición y el arresto

"Sabéis que dentro de dos días se celebra la pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado."
- Mateo 26:2

La pascua era una de las fiestas más importantes para los judíos; sin embargo, ese año cobraría un significado más profundo. Los judíos planeaban una pascua normal. Incluso los discípulos de Jesús no esperaban más que otra típica fiesta, pero Jesús tenía bien en claro que sería entregado y crucificado.

Muchas veces El Señor había advertido a sus discípulos acerca de su muerte y resurrección, y el día tan anunciado finalmente había llegado. Jesús sería traicionado por uno de sus seguidores más cercanos, uno de los doce.

"Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata."
- Mateo 26:14-15

Judas estimó más valiosas treinta monedas de plata que la vida del Hijo de Dios. En esa pascua él estaba más preocupado por hacer crecer su riqueza terrenal que por recibir riquezas espirituales.

"Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, ese es; prendedle. Y en seguida se acercó a Jesús y dijo: ¡Salve, Maestro! Y le besó. Y Jesús le dijo: Amigo, ¿a qué vienes? Entonces se acercaron y echaron mano a Jesús, y le prendieron."
- Mateo 26:48-50

Este traidor no tuvo mejor idea que entregar a su maestro con un beso. De más está decir que uno besa a las personas a las que quiere demostrar afecto y cariño. Pero este beso no traía nada bueno; en cambio, era una sentencia de muerte.

Estas cosas tuvieron lugar el jueves de pascua y todo era necesario para llevar a cabo un plan mucho más grande de lo que el traidor o los sacerdotes pudieran imaginar o entender. Jesús sabía tanto que sería traicionado como que sería arrestado y finalmente crucificado.

Hoy recordamos que nuestro amado Salvador, Jesucristo, fue entregado en manos de pecadores, pero no por la voluntad de un traidor o de sacerdotes corruptos, sino conforme al plan de Dios, por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios.

"A este, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole."
- Hechos 2:23
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