Viernes: La crucifixión

"Así que entonces lo entregó a ellos para que fuese crucificado. Tomaron, pues, a Jesús, y le llevaron. Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota; y allí le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio"
- Juan 19:16-18

Es viernes. Judas traicionó a Jesús, quien fue llevado ante los principales judíos; estos lo llevaron ante Pilato, y este lo entregó a los judíos, pero esta vez, para ser crucificado.

Cristo cargó su propia cruz hasta el lugar donde sería crucificado (aunque también recibió ayuda de un hombre llamado Simón). Estando allí pensaríamos nosotros que la gente sufría, y si bien quienes lo siguieron hasta allí y lo amaban sufrían profundamente, otra parte de los presentes solo se burlaban.

"Y el pueblo estaba mirando; y aun los gobernantes se burlaban de él, diciendo: A otros salvó; sálvese a sí mismo, si este es el Cristo, el escogido de Dios. Los soldados también le escarnecían, acercándose y presentándole vinagre, y diciendo: Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo."
- Lucas 23:35-37

La falta de fe y amor de quienes lo observaban los llevó a burlarse de Jesús en su muerte. Aun en su momento de mayor humillación, ellos solo buscaban humillarle más. Incluso uno de los que estaban siendo crucificados junto a Él tomó el mismo camino: la burla. Sin embargo, el otro delincuente aceptó su culpa y pidió misericordia a Jesús, sabiendo que era el único que podía librarlo de la muerte en su última hora.

"Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas este ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso."
- Lucas 23:39-43

El mundo no es muy distinto respecto de la muerte de Cristo hoy en día. Algunos se burlan, otros dicen que nunca ocurrió, otros dicen que Jesús solo fue un hombre más. En fin, gran parte de la humanidad hoy en día desestima a nuestro Salvador. Sin embargo, hay otra parte de nosotros, los que orgullosamente nos llamamos "cristianos", que lejos de burlarnos de Él, ponemos nuestra fe y confianza en Él y en su sacrificio porque confiamos en que su sangre nos limpia de toda maldad. Confiamos en que Él nos ha salvado de la muerte, a través de su propia muerte.

Un viernes fue su crucifixión. Algunos lo ignoran, otros lo desprecian, pero nosotros lo honramos y lo recordamos, porque un viernes, nuestros pecados fueron cargados sobre la cruz de Jesús.

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