"Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús."
- Romanos 3:24
Hay algo que como cristianos sabemos con toda certeza: Somos salvos por gracia. Sin la gracia de Dios en nuestras vidas estaríamos perdidos. La salvación es por gracia y no por obras. Pero debemos preguntarnos: ¿Qué es la gracia de Dios?
Esta es una pregunta muy común entre los cristianos. Tanto si uno es recién convertido o ya lleva años en el Señor, puede que le cueste responder a esta pregunta. Dado que se suele confundir la gracia con la misericordia, alguien dijo una vez:
"La misericordia es cuando Dios no te da lo que te mereces, y la gracia es cuando Dios te da lo que no te mereces."
La idea es clara; sin embargo, hay un pequeño cambio que me gustaría introducir, siguiendo la idea de A.W. Tozer cuando habla de Gracia de Dios:
"...la gracia es la bondad de Dios confrontando el demérito humano."
En otras palabras, no es que Dios te da algo que no te mereces, sino que Dios te da algo que desmerecés.
Esto requiere sinceridad de nuestra parte. Si nosotros creemos que merecemos la salvación, en otras palabras decimos que la salvación nos la ganamos a pulmón. Y eso quiere decir que no necesitamos la gracia de Dios. Básicamente esta es de las primeras cosas que reconocemos cuando empezamos en la fe: somos pecadores salvos por gracia y misericordia de un Dios bueno.
En la carta de Tito hay algo similar a esto que estamos mencionando:
"Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros."
- Tito 3:3
Acá pregunto: ¿Nos identificamos con esto? ¿Somos sinceros con que, antes de estar en Cristo, éramos terribles pecadores? Si no reconocemos esto, de poco sirve cualquier explicación. La gracia toma a pecadores descarados, pero a quienes creen tener méritos en su poder, los pasa por alto, como dice Santiago:
"Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes."
- Santiago 4:6
¿Somos soberbios? ¿Creemos que no necesitamos un salvador? ¿Creemos que Dios no tiene nada para ofrecer? ¿Somos autosuficientes? Si la respuesta es sí, entonces tengo malas noticias: Dios nos resiste. ¿Por qué extendería Dios su mano para rescatar a alguien que no necesita ser rescatado? Seamos sinceros, nosotros mismos resistimos a quienes creemos soberbios, pero Él da gracia a los humildes, a aquellos que reconocemos que solo Dios puede salvarnos y que solo la sangre de Jesucristo puede limpiarnos de la mancha del pecado. Para este grupo de personas, la carta a Tito continúa:
"Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, 5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, 6 el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, 7 para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna."
- Tito 3:4-7
Nos salvó no por obras, sino por su misericordia. Y como decía en Romanos 3:24 somos justificados por su gracia, con lo cual ahora tenemos esta esperanza de vida eterna.
No perdamos el detalle de que esta salvación tan grande parte de la manifestación de su bondad y su amor hacia los hombres. No parte de nuestra voluntad ni de nuestros deseos, sino de Dios mismo.
Entonces ¿qué es la gracia de Dios? que nosotros con nuestra gran cantidad de pecados en nuestra contra, merecíamos la muerte, porque la paga del pecado es muerte (Romanos 6:23). Pero Dios no nos dio nuestro merecido, sino que nos extendió su salvación, que no solo no la merecíamos, sino que incluso la desmerecíamos.