Las enseñanzas de Jesús en el sermón del monte son de las más memorables. Allí el Señor dio el verdadero significado de muchas ideas erradas que circulaban en ese entonces y que lamentablemente circulan hoy en día. Algunas de ellas cubrían temas como el de perdonar a los hermanos, la ira, el adulterio, el divorcio y muchos temas más, siendo todos muy prácticos.
En un momento dado Jesús enseña acerca del “afán” o lo que nosotros llamaríamos preocupación o ansiedad. Él lo dice de esta manera:
"Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?"
- Mateo 6:25
El Señor emite una enseñanza clara que incluye un mandato No os afanéis. Estas cosas pequeñas que Jesús nombra como causas de la preocupación son mucho menos en importancia en comparación con la importancia que tienen para él nuestras vidas y nuestros cuerpos.
No podía ser de otra manera, después de todo, somos su creación.
Pero leyendo esto me surgió una pregunta que quizá a ustedes también les haya surgido. ¿Por qué relaciona la preocupación con la comida o la vestimenta? ¿No son un montón de otras cosas que nos preocupan a nosotros? En mi caso me preocupo por el futuro, por la economía en general, por mi trabajo; quizá en tu caso la preocupación venga por cosas distintas como una enfermedad, una prueba, una dificultad en particular, la cuestión es la misma ¿Me puedo preocupar por esas cosas?
Bueno las enseñanzas de Jesús se caracterizan por ser simples y abarcativas. Él no entró en una causa de preocupación que fuera exclusiva de un grupo. Sino que toca puntos que son comunes en la experiencia humana.
Como ejemplo de esto tenemos al mismísimo Adán:
"Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; 17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás."
- Génesis 2:16-17
De modo que Dios ya había pensado en la comida. No creó al hombre y después le dio hambre, sino que cuando creó al hombre, dispuso también para él de todo tipo de comida que podía disfrutar.
Como bien sabemos el hombre no solo comió lo que Dios le había provisto sino también lo que le había prohibido. Habiendo caído el hombre muchas cosas cambiaron, y una de ellas fue que comenzaron a vestirse. Dios había creado al hombre y a la mujer y vemos que ellos estaban desnudos:
"Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban."
- Génesis 2:25
Pero luego de la caída, se llenaron de vergüenza por estar desnudos y es por eso que se cosieron ropa:
"Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales."
- Génesis 3:7
Desde entonces estas necesidades básicas siguen al hombre, sin vestimenta nos moriremos de vergüenza, sin comida o bebida moriríamos de hambre o sed.
De modo que si bien muchas cosas nos preocupan, estos son los niveles básicos de la preocupación humana.
La buena noticia es que Dios es Fiel, y nos provee de lo que necesitamos:
"No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas."
- Mateo 6:31-32
El Señor no es ajeno a su creación, sino que Él nos conoce de primera mano, cuando nos creó, él lo hizo sabiendo qué cosas necesitábamos para funcionar. Es por eso que preocuparnos por estas cosas, y faltar a este mandato de no preocuparnos, implica que no confiamos en la provisión y el cuidado que Dios tiene de nosotros.
Dios nos anima a confiar en Él, por eso en estos pasajes nos llama a mirar el cuidado que Dios tiene de las aves y de los lirios:
"Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?"
- Mateo 6:26
"Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; 29 pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. 30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?"
- Mateo 6:28-30
Si Él provee de comida a las aves y de esplendorosa vestimenta a los lirios, ¿no nos proveerá a nosotros, sus hijos, en quienes puso su imagen y semejanza, de comida y vestimenta?
Hay una canción con la que me gustaría cerrar este artículo, cuyo coro dice así:
Feliz, cantando alegre,
Yo vivo siempre aquí;
Si Él cuida de las aves,
Cuidará también de mí.