Tibio te vomitaré de mi boca

Apocalipsis es un libro maravilloso, este contiene la historia del triunfo de Cristo sobre la maldad de este mundo. En el primer capítulo podemos ver la visión que Juan tenía de Cristo. Y luego de esto, en los capítulos dos y tres, le encarga dar un mensaje a siete iglesias. El pasaje de hoy corresponde a la iglesia de Laodicea, la séptima de ellas.

Esta iglesia tiene una particularidad: está tibia.

"Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!"
- Apocalipsis 3:15

Una persona tibia es fácil de reconocer, es aquella que no toma una postura firme hacia ningún lado. No es ni demasiado buena ni demasiado mala. Va a la iglesia, pero en su semana puede olvidarse de Dios y no tiene problema. Los domingos es un hijo de Dios, pero en la semana se comporta como un hijo del diablo. Cuando tiene que predicar a otra persona se calla, pero luego habla de actividades evangelísticas. Sonríe a los de afuera pero maltrata a su familia. Un tibio termina siendo también un hipócrita, porque no es ni fiel ni verdadero a ninguna idea que se le presente. No es fiel a Dios porque lo niega con sus acciones, pero tampoco es fiel al mundo porque hace cosas que él cree espirituales.

Algunas personas incluso son capaces de decir que aceptan ideas que en su interior rechazan, con tal de mantener una cierta apariencia, especialmente con el mundo. Quieren caerle bien a todos. Es como dice el dicho popular, quiere quedar bien con Dios y con el diablo.

Cualquier persona que conozca a alguien tibio sabrá de lo que hablo y entenderá cuando digo que nadie soporta a alguien así. Y si nosotros, que somos humanos que fallamos, nos enojamos cuando una persona no toma una decisión firme ¿Cómo no se enojará Dios por eso?

Tal es el caso del Señor que primero desea que la persona sea fría o caliente, pero no solo eso, sino que el estado de tibieza le repugna, a tal punto que le produce vómito:

"Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca."
- Apocalipsis 3:16

¿Acaso no te parece serio el asunto? No suena muy reconfortante la idea de saber que nuestras acciones provocan una reacción tan grotesca en Dios como lo es la del vómito. Más bien nos gustaría que Dios se alegrara de nosotros.

Si esta es nuestra situación ¿Qué podemos hacer entonces? Dios nos da la oportunidad de cambiar ya que nos ama y por eso existe esta porción de la Biblia, para advertirnos y que podamos cambiar nuestra actitud. Tales son las palabras del Señor al continuar con su mensaje a la iglesia de Laodicea.

"Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. 18 Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas."
- Apocalipsis 3:17-18

Lo primero que debemos hacer es reconocer si somos tibios espirituales. Esta iglesia podía verlo porque se engañaba pensando que tenía riquezas cuando estaba desnudo. No es que esta iglesia alucinara. Muy seguramente tenían dinero, pero las riquezas terrenales no son equivalentes a las espirituales. Tener riquezas en la tierra no asegura ni la más mínima cantidad en el cielo. Es por eso que somos llamados a hacernos tesoros en el cielo.

De modo que debemos observar nuestras vidas y ver si carecemos de frutos espirituales. ¿Agradezco a Dios por las cosas que tengo o me enorgullezco de mi inteligencia para obtenerlas? ¿Busco sabiduría en la palabra de Dios o confío en mi propia sabiduría? ¿Confío en la provisión de Dios o me preocupo desmedidamente? Estas preguntas son útiles para medir rápidamente nuestra temperatura espiritual. Usémoslas como un termómetro para ver si estamos fríos en los asuntos del Señor, y de ser así, tomemos las medidas para levantar esa temperatura y arder con el fuego del Espíritu Santo dentro nuestro. Será clave entonces "No apagar el Espíritu".

"No apaguéis al Espíritu"
- 1 Tesalonicenses 5:19

El Señor le advierte a esta iglesia que confiaba en sus riquezas, que eran pobres y desnudos y los manda a comprar de Él oro para ser ricos, vestiduras blancas para vestirse y colirio para ver.

El Señor los llama a ellos, y también a nosotros si caemos en tibieza, a buscar la riqueza, la vista y la vestimenta que viene de Él. Nos da una oportunidad. Aun si el mensaje suena duro, viene de un Dios lleno de amor por nosotros.

"Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete."
- Apocalipsis 3:19

Dios nos ama realmente. Aun si con nuestra tibieza le provocamos el vómito, Él nos da la oportunidad de arrepentirnos y volver a ser celosos; de cambiar el curso de nuestras acciones para dejar de ser tibios y ser llenos de su Espíritu.

¿Cómo está tu termómetro espiritual? ¿Estás dejando que el fuego del Espíritu guíe cada acción de tu vida?

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