La debilidad del hombre: La ciudad derribada

"Como ciudad derribada y sin muro es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda."
- Proverbios 25:28

En la antigüedad los reinos resolvían sus problemas de una manera muy parecida a como las naciones resuelven los suyos hoy: con guerra.

En ese entonces para ganar la guerra, generalmente hacía falta atacar el centro de la ciudad, incluso matar a su gobernador si era posible, así que para evitar esto las ciudades tenían un mecanismo milenario: las murallas.

Las murallas de una ciudad no eran simplemente un límite físico, sino que eran una protección para que enemigos no entraran o salieran cuando a ellos les pareciera bien. Las murallas eran entonces su protección.

Sabiendo esto podemos preguntarnos: ¿Cuánto tiempo puede tardar en caer una ciudad que no tiene murallas? Quizá podemos pensarlo de otra manera: ¿Cuánto tiempo nos durarían nuestras pertenencias, si nuestras casas no tuvieran paredes? Poco seguramente.

Así una ciudad sin muros está a merced de cualquiera que pase por allí. Quien ataque esa pobre ciudad tendrá amplia victoria con baja dificultad, ya que no encontrará resistencia.

Nosotros somos muchas veces como esta ciudad. Nos falta dominio propio, nos faltan las murallas, estamos desprotegidos. Si queremos evitar los peligros que esto representa entonces debemos levantar nuestras murallas tan alto como podamos.

"Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis."
- Gálatas 5:16-17

El dominio propio consiste precisamente en obtener una victoria entre 2 voluntades que se enfrentan. La palabra para esto es tentación. La tentación es una ocasión en la que se presenta delante de nosotros la oportunidad de hacer el mal, de pecar. Frente a esta situación, un hombre lleno del Espíritu, tendrá dominio propio, y será capaz de elegir no pecar antes que hacerlo.

Estos dos deseos que se enfrentan dentro nuestro están mejor explicados en Romanos 7 y los invito a que puedan leerlo. Por lo pronto nos alcanza con decir que si pretendemos tener dominio propio entonces tendremos que poner en práctica Gálatas 5:16 en todo tiempo.

La palabra "andar" no se refiere a un lapso definido de tiempo, no dice "andad mientras puedan" ni tampoco vemos modificaciones condicionales como "andad en el Espíritu, si les parece bien". Esto es una orden para el cristiano que quiere vivir rectamente. ¿Querés tener dominio propio? Muy bien, el primer paso es andar en el Espíritu. Esta lista no es exhaustiva pero andar en el Espíritu significa básicamente, leer, guardar su palabra, ponerla en práctica y orar.

El segundo paso para obtener más dominio propio es no satisfacer los deseos de la carne. Las tentaciones aparecerán y nuestra concupiscencia tirará, es decir, nuestro hombre interior estará inclinado a caer en la tentación. Pero es en ese mismo momento que queda demostrado si tenemos dominio propio o no.

Estos dos pasos podrían verse como una preparación y un examen. Un alumno se prepara durante un determinado tiempo, si estudia, cuando tenga el examen, seguramente lo aprobará. Pero si ese alumno no ha estudiado, no importa qué haga, desaprobará.

Esto no es una regla ya que hay excepciones, Dios puede librarnos de caer en la tentación por su gracia a pesar de que descuidamos nuestro andar en el Espíritu. Y por otro lado, quien anda en el Espíritu podría creer que está firme y caer aun así. Por eso estos dos pasos van juntos, debo andar en el Espíritu, sí, y también debo evitar alimentar mis deseos mundanos.

Creo que ejercitarnos de esta manera es una buena forma de levantar las murallas de nuestra ciudad, y un gran avance en la protección de la misma. No descuidemos el andar en el Espíritu y no dejemos que nuestras murallas queden derrumbadas.

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